5 julio 2026 / por Newfield Consulting
Santiago, 10 de mayo de 2026
El pasado 9 de mayo, la Federación Internacional de Coaching Ontológico Profesional (FICOP) nos entregó un espacio de profunda intimidad y reflexión global bajo el lema “El Abordaje de los Sistemas en el Coaching Ontológico”. La jornada, que convocó a coaches de diversos rincones del planeta, tuvo un inicio removedor de la mano de Alicia Pizarro Domínguez.
Lejos de una cátedra rígida o puramente académica, Alicia, cofundadora y CEO de Newfield Consulting, nos invitó a desapegarnos de los viejos ropajes del individualismo y a mirarnos de una forma mucho más integral, devolviéndole el sentido de lo colectivo y lo vivo a nuestra práctica – del coaching ontológico- a nivel mundial.
Iniciando con la pregunta: ¿Cuándo nos duele la ausencia de una mirada sistémica en nuestras vidas? Alicia, por medio de relatos cercanos, nos llevó a darnos cuenta de cómo nuestras mejores intenciones cotidianas, si se gestionan de forma lineal, terminan “lastimando” a las organizaciones y a las comunidades:
Con esto, Alicia nos recordó que “somos hijos” de una ciencia del siglo XX que nos enseñó a fragmentar para entender. Recordándonos que las personas y los equipos no somos piezas mecánicas que se puedan intervenir por separado.
Apoyándose en el Modelo OSAR (Observador, Sistema, Acción, Resultado), desarrollado por Rafael Echeverría en 1997, Alicia nos hizo conscientes de que las acciones que tomamos están guiadas por dos misterios que muchas veces operan en la penumbra de nuestro día a día: quiénes estamos siendo (nuestro observador) y el entramado invisible en el que habitamos (el sistema).
Para hacernos cargo de este mapa relacional, propuso un cambio de mirada en el que el coach deja de ser un analista para convertirse en un acompañante del sistema:
Desde esta perspectiva, comprendemos que el comportamiento de cualquier ser humano o comunidad está profundamente hermanado con su coherencia y con la cultura que habita. “Un coachee no es «porfiado» o resistente al cambio; simplemente responde desde las posibilidades de su propia estructura y del contexto histórico, familiar y laboral que lo rodea”, señaló.
Hacia el tramo final de su intervención, Alicia propuso un salto cuántico que redefine el futuro de nuestra profesión como coaches ontológicos. Invitó a los asistentes a despedirse definitivamente de la tradicional distinción de la «escucha activa» -un concepto que se nos quedó corto en el siglo pasado- para abrazar la escucha ontológica, un espacio de vulnerabilidad mutua donde el líder o el coach permite que su propio ser sea transformado y conmovido por la palabra del otro.
Pero el llamado más revolucionario fue el de conectar la Ontología del Lenguaje con el poshumanismo crítico, inspirándose en visiones de vanguardia como la Teoría U de Otto Scharmer, Donna Haraway y Rosi Braidotti.
Alicia improntó a la audiencia con delicadeza de la «arrogancia antropocéntrica» que nos hace creer el centro del universo. Nos invitó a despertar a una conciencia de especie, a reconocernos como un hilo más en la biosfera, conviviendo y dialogando con la tecnología, con los otros seres vivos y con el misterio de un planeta infinito, fueron sus palabras.
La participación de Alicia Pizarro Domínguez en esta jornada de FICOP dejó de ser una ponencia para convertirse en un refugio de aprendizaje y esperanza para nuestra disciplina, según comentaron algunos asistentes. Hoy vemos que, su gran contribución al coaching ontológico mundial no radica solo en su innegable rigor conceptual, sino en su capacidad para humanizar la teoría y recordarnos que la consultoría y el coaching son, en coherencia, actos de amor y cuidado por la vida.
En un mundo que a veces parece fragmentarse de prisa, Alicia nos dejó la certeza de que el camino de regreso a nuestra potencia de vivir está en aprender a mirarnos, a escucharnos y a sanar juntos desde el corazón del sistema. finalizó comentando en su potencia.
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